Wednesday, May 11, 2011

Cryptex

Eres tan expresivo como un coliflor. Eres tan alegre como un cactus. Eres tan simpatico como un erizo. Eres un cryptex.

Busco tu lado humano y no tengo acceso. Tecla 1. Intento penetrar la muralla por las banderas que lanzas al mundo y tienes un francotirador que siempre me derriba. Tecla 2. Intento ser abierta y siento tu sonrisa burlona. Tecla 3. Te ofrezco creatividad y solo encuentro silencio. Tecla 4. Stop.

Acampo en la muralla por dias. Escudriño los bloques buscando una grieta. No. Nada. Nunca. Solo silencio y rumores. Rumores que llegan a mis oidos sin querer, es el sonido del vinagre en tu interior. No quiero agitarlo.

Asi como un trovador, escuche de un anciano que detrás de esa muralla solo hay ruinas y troncos secos. Quizas una fogata que le pertenece a otra que si logro pasar. Cual angel por un sendero, me advierte que no tengo nada que buscar, me quedo en silencio.

No tengo nada que buscar. Y si no fuera cierto?

Cada cryptex solo tiene 1 combinacion. Yo no tengo tu combinación. No ahora. Quizas nunca.

Pac-Girl

Hay una cereza en el centro del laberinto. No recuerdo en que momento comence a buscarla, pero pienso en esa cereza todos los dias. Es una cereza calida, esponjosa y hace sonreir. El problema es que no es tan facil disfrutarla porque siempre tienes unos fantasmitas que te fastidian en el camino hacia ella.

Cada quien tiene su cereza. Para mi, es una relacion sana y estable. Llevo anos persiguiendo esa cereza y últimamente pienso que se me esta acabando el tiempo. Ya he jugado tanto al gato y al raton con mis fantasmas que hasta les sonrio cuando me toca enfrentarlos. A unos los he digerido ya, otros me continuan persiguiendo.

Hoy me estoy cuestionando si aun la cereza esta ahí. O quizas esto deba llamarse: Quien se ha llevado mi cereza?

Ya me comi el fantasma de la soledad. Estoy a gusto yo conmigo. No puedo negar que a veces me gustaria hacer un menage a trois, pero ya no lloro por eso. Mis inseguridades van y vienen en sus variados colores, unos dias me tomo mi super pastillita de confianza, me hago grandota y me las devoro sin piedad; otros, sencillamente huyo por el lateral dando tiempo. No soy perfecta, si lo fuera, estaria muerta por haber aprendido lo que debia.

Unos dias el tablero esta gris, otros, es azul brillante con un sol que contemplo al despertar. A veces le coloco un rostro a mis pasillos, que luego desaparece…tantos rostros ya, tantos “posibles”…tantas excusas y tantos cobardes. Esas falsas cerezas que resultan fantasmas.

Mi reloj va por anos. Mi energia es voluble, como el tablero que se transforma y se engulle a si mismo para desdoblarse en un nuevo dia. Mis fantasmas estaran alli hasta que yo lo permita. Y la cereza…me gusta pensar que me esta esperando.

Tuesday, May 3, 2011

Antojo

Se me antoja pensar en ti. Se me antoja verte, sonreírte, dibujar tus líneas con mi ocio, diagramarte en mis sueños. Se me antoja grabarte en mi retina, darte pinceladas de ilusión, aplicar diluyente en tus imperfecciones. Se me antoja hacerte mío. Fundir tu actitud con mi tolerancia. Descubrirte en cada mueca, en cada disgusto, en cada alegría, en cada pesar…Se me antoja desdibujar tu silueta cuando me pierda a mi misma, reintegrarme y volverte a armar, según la circunstancia.

Se me antoja tocarte, palpar tus comentarios incoherentes, odiosos, infames…silenciar tus preocupaciones, tus inseguridades. Se me antoja darle volumen a tus sueños, hacerle una melodía con los míos y tocarle al destino. Se me antoja pertenecerte, que me disfrutes, que me consumas y me obligues a reinventarme cada día para sorprenderte. Se me antoja no ser más un alma en una caracola que flota en el mar.

Se me antoja acompañarte, hablando o en silencio, nosotros decidimos. Se me antoja asombrarte, aburrirte, hacerte enojar, hacerte sonreír, se me antoja vivir. Se me antoja cerrar los ojos y descubrirte en una caricia, en un roce, en un aliento. Aprender de memoria tus desplazamientos, curvas, rectas y frenos.

Se me antoja alejarme también, cuando lo necesite. Se me antoja que te alejes, cuando lo desees. Ir y venir, pero sin dejar de Estar adentro. Se me antoja que no haya física que no sea desafiada en nuestra relación. Deseo retar a la astrología y a la química estando contigo.

Se me antoja ser políticamente incorrecta. Mal hablada. Andar con desparpajo en tus pensamientos. Robarte segundos para mi vanidad. Desterrar mi ego con tu sinceridad. Desterrar el tuyo con esta verdad.

Se me antoja abrazarte, estrujarte, apretarte, lamerte, besarte, lanzar tu materia a un costado y que tu alma este de fiesta danzando con mi risa.

Se me antoja ser tu Dama, tu compañera, tu referencia en la humildad cuando sientas que te alejas de tu Ser. El regazo en el cual dejarte caer en el cansancio, para recuperar fuerzas. Se me antoja que me reconozcas como tu complemento, que caminemos juntos haciendo el camino. Se me antoja que me prestes tu hombro para llorar, cuando lo necesite. Deseo, que Estés y Estar.

Se me antoja Ser contigo.


Pero es sólo eso...un antojo, que se desvanecerá gracias a tu indiferencia.

Yo no tomaba cafe...

Uno de los recuerdos de mi infancia era ese aroma a casa que aparecía a los pocos minutos de que despertara a mamá. Primero era el famoso "colado" y recuerdo que me parecía asquerosa esa telita que mamá lavaba con tanto afán y conservaba en la nevera. Luego vino ese armatoste plateado que renovaba cada año en las ofertas de Beco. Me gustaba escuchar como salía el vapor de esa especie de enano de hojalata. Mucho tiempo después llegaría la cafetera Oster que muy orgullosa le compré cuando comencé a trabajar y que aún esta en su caja en el closet del cuarto. Mireya decía que el cafecito no sabe igual...

Pero yo nunca fui amante del café...cuando pequeña me obligaban a tomarme el "guarapo" y terminé odiando esa aguita coloreada de la cual mi abuela se tomaba hasta 4 tazas...Al crecer, compartiría con mamá cuentos de trabajo y hombres frente a un Capuccino Americano, era nuestro hobby probar Capuccino en cualquier local que se nos atravesara un sábado por la tarde. Yo, casi siempre dejaba la mitad.

La mañana del 18 de mayo de 2010 nadie hizo café. Se esfumaron esas tardes de Capuccino Americano. Mi roommate, confidente, amiga y hasta psicóloga dejó este mundo físico para abonar las flores en un rincon en Galipan...

Pasaron varios meses y por cosas de la vida, volví a probar un Capuccino, quizás el mejor, el que ella nunca probó...Cada vez que percibo ese olor caracteristico me siento en casa. Si cierro los ojos puedo imaginarla sonriendo, limpiándose el bigotito de leche y casi puedo escucharla:

"Vane, tienes que aprender a tomar café y vino, eso hacen los hombres interesantes"

Lo intento mamá...lo estoy intentando.