Wednesday, November 13, 2013

Prerrogativa

"I'm just a girl, in front of a boy, asking to love her"
Notting Hill 

Hace unos meses decidí que iba a minimizar los “Y si” en mi vida. Para lograrlo, a veces debes restarle importancia a las advertencias en el camino…y sí, llorar un poco.
El llanto esta vez fue diferente, casi no hubo lágrimas, es más un dolor de impotencia, porque llegué a montarme en la patineta, pero no me permitieron rodar. Quedé en el mismo punto, con las ganas alimentadas. Ya.
Tengo alquilada la tristeza, volvió un frío en la noche que sólo yo reconozco. Para todos, es una estupidez que sólo yo alimento, otro que se fue, aunque es distinto, porque no quiso ni estar. Pero me felicito a mí misma porque cada año que pasa, duele menos.  Veo la soledad con una cara más amable. Lamentablemente, no puedo ni deseo operarme el busto y modelar mi cuerpo al deseo del hombre de turno. Lamentablemente, tengo una belleza que sólo uno podrá ver, quiero pensar que ese compañero existe, quiero pensar que no se detendrá por mis estrías o la celulitis, o porque tengo más espalda que busto. Cargo un pasado fuera de foco que me agrandó el cuerpo a la par del espíritu, eso es algo que muy pocos comprenden.  No quiero creer que ninguno se atreverá a pasar por alto mi tejido adiposo, quiero pensar lo contrario, y esa persona tendrá el camino abierto como siempre lo he abierto a otros, aunque me sigan rechazando por lo que tengo del cuello para abajo.
Extraño las risas prestadas, lo mucho que veía en común, el soñar despierta con unas posibles carcajadas en una pelea de almohadas. Es más duro extrañar lo que no llegó a Ser. Con mayúsculas, como se escriben las cosas importantes.  No hay rabia, ni mentadas de madre como en los 20´s.  Ya estoy grandecita para andar odiando al mundo porque alguien me miró feo.  Sólo estoy triste, y pasará, como todo pasa.
Mi humanidad engrosada que se resiste al té verde, la acupuntura y la estevia, seguirá caminando para el que no le importe precisamente ello y llegue ese esperado: “Just as you are”

Tengo fe, eso es algo que a una mujer pocas veces le falta.

Friday, August 23, 2013

Mom-Marketing

Yo no soy madre. No es que me falten ganas, en realidad ha podido suceder, pero visualizo a mis óvulos como minúsculas Amy F. Fowler defendiéndose del esperma bruto, eso es otra historia.
Veo con preocupación la proliferación de una especie de sectas maternales en las redes sociales, grupos que aconsejan y "guían" a madres modernas cómo lidiar con lo desastroso que es cuidar a un humano en franco desarrollo. Ya no bastaban con las múltiples marcas de ropa, utensilios, revistas y pare Ud. De contar de lo relacionado con el tema, ahora, surge la autoayuda materna online. Estoy a favor de consejos, todos necesitamos uno frecuentemente, pero veo una adoración perturbadora hacia las fuentes de la sabiduría virtual femenina.  Un narcisismo uterino que se manifiesta en las distintas redes sociales, que caen en el exhibicionismo estilo: "mira lo que salió de mí". Además, aprovechando la religión incipiente, se lanzan productos que, cual escapulario, alimentan la sed de las devotas. Dónde quedó el instinto maternal y la sabiduría femenina llamada intuición? Se lo llevó el teléfono inteligente o lo arrastró la arrechera de ver tu piel flácida y estriada luego del parto, lo que te dió miedo, inseguridad y ganas que te apapachen?
Mamá no dejó de tomar café embarazada, tomaba vino, se alimentó con cachito y jugo de naranja por semanas, porque era lo único que no vomitaba. Dió a luz sin cursos y sin una pareja ni familia en la sala de espera. Me dió tetero de mondongo, caraota, sardina, costilla y hallaca triturada. Me pegó. Se arrechaba. Me mimó. Muchas veces llevé el uniforme mojado porque se le olvidaba lavarmelo. Nunca me ayudó en una tarea porque sólo llegó a 6to grado. Odió a mi primer novio y me recibió con los brazos abiertos cuando llegué a casa fracasada. Nadie le enseñó cómo Ser, sólo fue. Yo tuve sólo 3 teteros sin esterilizador, usé pañales de tela, me metían en la boca un chupón que se caía al suelo y sólo lo pasaban por la blusa, y nunca he sido enfermiza. Nunca tuve Baby Einstein, me cantaban Abba. Tengo un título y trabajé en una trasnacional. Cuidé a mamá hasta su último día y aún la lloro.
El caso es que siento que toda esta ola cursi se lleva la belleza del Ser y el fluir. Somos seres intuitivos, creo firmemente en ello, y me parece muy hipócrita aferrarse a unas reglas y patrones para supuestamente proteger al bebé cuando la que se quiere proteger de toda culpa es la mujer. Si pueder Ser y fluir, todo va a ir bien. Eso es lo que ha hecho la mujer por millones de años, la naturaleza no puede ser aplastada por la modernidad, suelta los accesorios y mira tu lienzo vivo listo siempre para recibirte.

Thursday, July 25, 2013

Intrusion

Intrusion
After I had cut off my hands / and grown new ones// something my former hands had longed for / came and asked to be rocked. // After my plucked out eyes / had withered, and new ones grown//  something my former eyes had wept for / came asking to be pitied.


Denise Levertov (de "Poems 1968-1972", New Directions Publishing Corporation, 1987.)

Sunday, June 16, 2013

Adagio

A veces, el universo te envía maestros fugaces. En esta ocasión, un hombre -tuitero- se acercó y se alejó en menos de tres semanas. Mi acupunturista sólo me dijo que estaba descompuesta y tuve que decirle por qué. Muchos han coincidido que no vale la pena ni unas líneas aqui; otros, me dicen que yo tuve la culpa. Yo decido pensar más allá, porque luego de llegar a la tradicional frase: "Pendejo, tú te lo pierdes" que en mis 20 era el punto final, en mis 30 no es suficiente. Esta persona se acercó de una manera particular. A pesar de decir que leyó este blog de pies a cabeza, donde me confieso una romántica sin remedio y dramática por gusto, no se le ocurrió llegar con una flor, ni siquiera virtual, ni un chocolate. Luego, si se fijó muy bien que mi compañera de trabajo estaba muy emocionada por una salida, por supuesto, a ella si le decían Buenos días y Buenas noches, le regalaron una flor y se referían a ella con apodos cariñosos. A mi me llegaron hablando de tuiteras y qué opinaba yo de ellas, haciéndome sentir en una edición The Bachelor XL. A mi no me invitaron a salir, me dijeron: "Hoy cenamos." Y qué hay de malo si yo quería una pregunta y sonreír leyéndola al teléfono? Si el nivel de cortejo en mi vida ha sido bajo y los detalles son los ladrillos de la base. Eso no importa si leyó todo este blog y a pesar de hablar de mucha franqueza sólo dejó de escribir justo cuando era yo la que iba a preguntar para salir. Y aqui viene el plato fuerte del asunto, la frase: "porque así somos los dictadores como tu papá y como yo." Sucede que yo no deseo otra imagen autoritaria en mi vida, me cansé de que no me preguntaran qué deseaba comer en mi adolescencia, me cansé de que la cordialidad y el cariño fuera en una sola dirección. También, músico, me dijiste: "tú sabrás por qué te altera una invitación" Y eso es lo que te agradezco. Agradezco que no haya salido de mi cabeza este episodio por días. Una amiga me dijo que escribiera lo que no quería, para estar más clara. Aqui estoy, con mi naríz goteando el llanto de mi alma de princesa triste, aclarando lo que no deseo. No deseo en mi vida un dictador. Me niego a ser madre de mi pareja, por eso odio el "mami" que no venga de un hijo. No deseo un hombre frío, desierto de detalles, porque yo creo firmemente que las pequeñas cosas construyen. No deseo a un hombre que no exprese lo que siente, porque yo no soy adivina. No deseo a un hombre irresponsable, adicto, ni vividor, ni tóxico. Para lo demás, hay cosas que pueden -y deben- negociarse. Espero que estas líneas le respondan al Universo que me hizo encontrar su tarjeta el viernes mientras buscaba el teléfono de un vendedor. Una tarjeta que tenía al menos 2 años en un tarjetero que nunca reviso. Y nunca supe si te gustaban las panquecas...

Saturday, May 18, 2013

DesHusos


Cuando mi domingo es tu lunes
El frío duerme conmigo
Acampa en mis pies y se alimenta de mis lágrimas
El cálculo de horario es una reminiscencia de tu atención
Cuando mi domingo es tu lunes
Y una película me acompaña
Sí, aún te recuerdo. 

Yo vivo en un pobre país petrolero


Vivo en un país petrolero con déficit de papel higiénico. Los habitantes de esta tierra explotada estamos con nuestros instintos más básicos despiertos. A veces, siento que mi cerebro reptil me domina. No vivimos, sobrevivimos. Cazamos alimentos corriendo de local en local, y hemos llegado a las imágenes más vergonzosas por un pollo o un kg de harina de maíz precocida. Los venezolanos nos estamos volviendo más básicos, burdos y violentos cada día.
En esta tierra no basta luchar con el mal humor por los propios problemas de cada quien.  Ya no basta la carga emocional de la soledad, las ausencias, las carencias, ya no. Ahora, hasta algo tan básico como descargar los intestinos con dignidad se hace cuesta arriba.  Ultimamente, mis partes se han resentido con la aspereza de una servilleta. 
Más allá de la situación jocosa con el papel sanitario, el país se está paralizando poco a poco. Cada semana, la inflación nos golpea, se expropia, se van las empresas y se es un poco más pobre, aún más.  Y uno piensa que hemos tocado fondo, que no se puede llegar más allá, y es entonces cuando veo a una persona profesional expresar por las redes sociales su apoyo a toda esta debacle político-económica en manos de incompetentes con labia, y allí es cuando me doy cuenta que el problema somos nosotros.  Nosotros como sociedad, esa sociedad ahuecada que se cocinó a fuego lento, con madres solteras que tuvieron que salir a trabajar y dejar a sus pequeños solos. Esos pequeños se formaron con lo que pudieron, comieron lo que encontraron y terminaron siendo lo básico, sin ver más allá de sus narices. Unos huérfanos morales que se multiplicaron con las crisis propias de los tiempos modernos y terminaron siendo la gran masa de pendejos que caminan como borregos hacia el precipicio.
Vivo en un país petrolero, desgraciadamente. Dónde los huérfanos morales no desarrollaron la autoestima suficiente para creer que podían alcanzar algo por ellos.  Los veo cada día en largas colas para comprar alimentos, recibir pensiones y hasta acceder a línea blanca, que luego venderán por el doble, y gastar ese dinero en un teléfono inteligente que les da status, un pantalla plana, o un aire acondicionado. Un país donde cuesta mirar el futuro, porque no tienes asegurado el presente. Un “como vaya viniendo” en el que llevamos 14 años y sin ánimos de cambio. Un juego de resistencia con diversos obstáculos que me hacen pensar en 30 millones de Sísifos cargando con nuestros errores colectivos.
Vivo en un país petrolero, y mientras haya petróleo, habrá dinero. Y mientras haya dinero, el precipicio puede crecer. 

Tuesday, April 2, 2013

Puta frustrada


Cuando piensas que tienes la suficiente personalidad para que no te importe lo que digan los demás, viene ese comentario, certero, con toda la razón del mundo, de una persona importante y te golpea en la madre.
Al parecer, me veo como toda una mujer fácil y resbalosa.  Llevo años sola, viviendo sola, y no tengo mascota, ni hijos ni un vibrador. Por algún lado debe explotar mi necesidad de cariño y, sin querer, me saboteo. Reparto abrazos por doquier, regalo tarjetitas, pendejadas, envío sms, mensajes de whatsapp con emoticons y mensajitos pajúos de palmaditas en el hombro y felíz día.
Puedo parecer que soy muy risueña y tengo una vida felíz, que me acuesto con una sonrisa y me levanto sonriendo en la montaña saludando a los pájaros. No es así. Paso fácil 12 horas sin hablar, las horas que no trabajo, enviando mensajes de voz por mensajería para sentir que es más personal la comunicación.  Mucha gente me dice que entre en servicio de voluntariado para drenar esto, pero hasta ahora no logro convencerme de lo que me grita mi alma: Tanto he dado a otros y sólo me gustaría recibir un poco. 
Si me siento víctima en este momento, escribiendo este post dramático porque a veces no es sólo ganas de contacto físico, sino de sentir a alguien al lado.  Si, le he dado a probar tortas a hombres casados que sólo son amigos, o quizás ni eso.  Es más un detalle conmigo que con ellos, es lo que me salió en ese momento.  Aunque no se vea bien, aunque no lo pueda hacer frente a sus esposas porque me halaran los cabellos al estilo prehistórico defendiendo a su macho.
Cuando mamá vivía volcaba todo mi instinto en ella. Ahora, supongo que necesito una mascota o sencillamente, aguantarme las ganas, para no parecer puta.  Una puta que no tira ni toca, menos disfruta.  Una puta frustrada que regresa a su casa cada noche y se dice al espejo: Someday.  Algún día, podrás dar bocaditos, abrazar, mirar lindo y guiñar el ojo.  Quizás si, quizás no.