Saturday, June 7, 2014

Heridas que muerden, heridas que florecen

Soy defensora del equilibrio entre la intelectualidad y la espiritualidad.  No sólo de razón puede vivir el hombre, menos en este mundo tan consumista que no perdona un vacío para rellenarlo con parapetos modernos.  Heridas que muerden, heridas que florecen es un libro espiritual. Con anécdotas propias y de terceros, Oscar Misle nos presenta diversas situaciones con la violencia como fondo. Aún cuando dicen que no se aprende por experiencia de otro, los testimonios son un recurso muy pedagógico y la forma en la que son presentados, con frases claves para su interpretación, logran su cometido.

Violencia no es sólo golpes o violación. Violencia es todo lo que atente contra nuestra integridad, física y psicológica, aquello que nos amenace y afecte. La violencia encadena, frustra, limita y destruye en mayor o menor grado al que la ejerce y al que la padece. Venezuela es un país violento. Los venezolanos estamos constantemente siendo agredidos por nuestro entorno y nuestros compatriotas. Este libro es un llamado a detenerse y hacer introspección. Para detener la violencia afuera, primero debe detenerse la agresión a uno mismo.  Oscar Misle aporta un grano de arena hacia el camino de la consciencia y el buen vivir.

En Heridas que muerden, heridas que florecen el autor no se muestra sólo como profesional, sino como ser humano que también ha atravesado diversas situaciones hacia su desarrollo interno, algunas muy fuertes. Oscar Misle es un sanador herido que bien supo arar su jardín hasta obtener un buen prado donde reposar e invitar a otros. De eso se trata crecer y madurar.
Este libro tiene un lenguaje sencillo y una estructura que permite leer cómodamente incluso a la persona que no tiene el hábito. Lo veo como un libro para discutir en familia y tener a mano para reflexionar cuando se nos olvida que no somos sólo aparatos productivos en un grupo de consumo.
En algún momento de nuestra vida debemos detenernos, explorar nuestras emociones y reparar algo que nos limita. Heridas que muerden, heridas que florecen es una buena guía. Recomendado.

Tuesday, March 25, 2014

Carta a mi bebé

Hay ocasiones en las que la palabra oral no es suficiente. Por eso, escribo. Anoche no fue suficiente hablarte hasta dormir. Aunque No Eres en práctica, te siento en Esencia. Si lo siento, es real. Me gusta ese pensamiento. Aunque no eres, por más de una década hasta  has tenido nombres, género, visualizaciones de vestuario y decoraciones para tu cuarto. No quiero decirte que eres el bebé que nunca tuve, aún tenemos un puñado de años para conversar  al respecto. Eres el bebé que vive en mi alma de madre, mi esencia femenina que no puedo negar.
A veces te veo en los ojos brillantes de otros niños, desarrollado, astuto, curioso. A veces te veo coqueta en la sonrisa de otras niñas, divertida, risueña. Así sería mi bebé, pienso. Dios sabe que he hecho lo posible para que tengas un buen padre. Si pensara en sólo un padre, hay muchos donantes por allí, pero no es justo. En mi sentimiento de justicia, mereces un buen padre, una figura sólida que sí te ame y te apoye, para evitarte tantas horas de terapia en un futuro. Lo he buscado, lo he esperado, pero no se ha podido, bebé.  Quizás la idea del universo es que sólo seamos tú y yo en un futuro, eso lo dirá el tiempo.
Sonríeme en sueños. Perdona mi tristeza. Bendice mis alegrías. Comprende si te dejo de lado algún tiempo, es para protegerme a mí misma. Te doy las gracias por ser algo bonito dentro de mi pensamiento, por mostrarme en sueños cómo sería tu llegada. Esto es un lenguaje de alma a alma que pocos entienden.
Aún cuando el mundo se empeñe en ser un caos interminable y hostil, mantente fuerte. Yo seguiré viendo de vez en cuando vitrinas y sorprendiéndome con los precios de los coches. Te prometo no dejar de leer sobre estimulación y alimentación infantil, si llegaras, deseo estar actualizada.
Ya eres hermoso, o hermosa, no lo sé. Y si no se puede en un puñado de años, te prometo esforzarme más en la próxima oportunidad y no tenerle tanto miedo a la vida, para vivir más temprano.

Igualmente, te amo.

Sunday, January 26, 2014

Las horas claras

Una casa siempre guarda registros de sus habitantes, se impregna de sus emociones, su personalidad, sus manías. No alcanzo a imaginar la fuerza que percibió Jacqueline Goldberg en su visita a Villa Savoye para escribir Las horas claras.
Las horas claras es un libro muy bien trabajado. Es una amalgama brillante entre poesía y prosa, enriquecida con referencias históricas. Un texto contundente adornado con imágenes bien logradas. La historia gira en torno a la mujer que concibió su casa de campo, luchó por ella, esperó durante la guerra y fue despojada de su sueño. Una personalidad tenaz, con un recuerdo de la infancia que la atormenta. En la lectura, acompañamos a Madame Savoye en su ilusión, su impaciencia, tristeza y delirio. Las imágenes poéticas logran su cometido y emocionan al lector sensible.
No hay una heroína en la historia, son una mujer con su sueño, un arquitecto fanfarrón y un país en guerra. Preciosa como una flor de loto en una ciénaga, Las horas claras es una experiencia indispensable para el amante de la estética.

Tuesday, January 21, 2014

El contador de arena o la ingeniería de las emociones

Hay imágenes que dejan sin palabras, y no sólo me refiero a la fotografía. Un buen narrador te traslada a un momento, debe tener la fuerza de arrastrar tu mente fuera de lugar y tiempo para que la magia del libro haga lo propio.  Así me encontré, con una lágrima en la mejilla observando a un abuelo escarbar la arena en busca de un pasado hecho polvo.  Esto fue logrado por Ignacio Yepes Beltrán en su primer libro El contador de arena, editado por FB Libros.
El cuento que le da nombre al libro es un eje para el resto de las historias. Mi percepción es que en todas hay algo que se dispersó, puede ser la paciencia, la moral, el amor…Mis relatos favoritos por la riqueza emocional de sus personajes son El infiernillo de Cósimo, Mientras llega el avión, El cuadro y el viejo y, por supuesto, El contador de arena. Hay personajes que se pasean por los extremos del carácter, muy buen material para estudio psicológico. No puedo dejar de mencionar un título que a primeras parece un error, aún no he descubierto si el juego de palabras es intencional, su hallazgo lo dejo al lector. A pesar de parecer un descuido que grita en la hoja, estoy segura que hay una buena razón para que el editor no lo haya corregido.

El contador de arena ofrece una buena lectura, que por entretenida no deja de invitar a la reflexión. Este ingeniero venezolano logró un buen engranaje de piezas heterogéneas. Recomendado.

Saturday, January 18, 2014

El último encuentro o mi acercamiento al diamante

A pesar de vivir en un país de fanáticos del béisbol y a seis cuadras del Estadio Universitario, sufriendo así las trancas por la temporada cada año, nunca me vi envuelta en esta pasión. He observado divertida diversas conductas de los admiradores de distintos equipos, me río de la rivalidad Caracas-Magallanes y la considero parte de la idiosincrasia venezolana, pero desconocía toda la estrategia detrás de la pequeña pelota de cuero.
Al comenzar a leer El último encuentro de Humberto Acosta supe que necesitaba las bases para entender los términos técnicos. Considero que es un libro de culto. He visto altares de fanáticos y estoy segura que este libro se puede ganar un buen lugar al lado de una pelota firmada. Está escrito como tal, para los amantes de este deporte. No tardé en conseguir quién me diera una explicación for dummies y para hacer más divertido mi acercamiento, las nociones básicas me las enseñó un poeta. 
Armada con mis anotaciones, me embarco en un viaje muy interesante a la década de los 60`s donde nuestro autor arma de manera casi cinematográfica la rivalidad entre los jugadores estrella  que nos ocupan.  Una redacción impecable, diseño innovador y muy cuidado que se agradece. Desde el tipo de papel hasta el juego con las tipografías, Acosta nos lleva justo detrás del home a ser testigos de una de las rivalidades más famosas y polémicas de la historia del béisbol. Me encantó el tono del autor, que se mueve entre el narrador profesional y un admirador muy especial que guarda sus recuerdos más preciados. Humberto Acosta se muestra imparcial ante los dos astros. Las anécdotas del admirador  dejan ver  su lado humano y el narrador argumenta sus hazañas. Un detalle para los admiradores de Koufax es la  imagen de una carta que recibiera el autor en agradecimiento por sus múltiples artículos donde el célebre lanzador es el protagonista.
No tengo duda que los fanáticos venezolanos agradecen este esfuerzo editorial y sabrán retribuirlo. Hay un vacío editorial en libros de culto venezolanos, y ya era hora que alguien  la sacara del campo.



Wednesday, December 11, 2013

Verde que me muero: Un cepillado de papel

Tres días después que llegara a mis manos la novela Verde que me muero, escrita por Jason Maldonado, decidí que este libro merecía más que mi sonrisa al terminar su lectura.

Confieso que al principio el título me pareció muy osado. La portada, bastante colorida, le hace justicia a una historia envolvente que rinde homenaje a la particular idiosincracia zuliana.
Una frase se repite a lo largo del libro, como un estribillo:
“La vida es una especie de estornudo en el universo”

Y como los estornudos, las vidas de los personajes se estremecen con más o menor fuerza, que me recuerda el efecto mariposa. Vida y muerte van de la mano en saltos temporales que abarcan tres décadas de angustia, y más allá.  De la mano del narrador, viajamos a la década de los setenta para mezclarnos con un grupo de amigos y sus idilios, o nos encontramos en el presente inmersos en la mente aguda de una divorciada que le hizo la guerra al tiempo.  Esta mujer es una heroína, que tiene bien afinadas las cuerdas entre el cerebro y el corazón, y cual felina en la sabana africana, avanza con paciencia hacia su presa. La picardía en su dosis correcta.

Por tiempos, hay un coqueteo con la novela negra que se agradece. Un acontecimiento definitivo en la historia invita a la reflexión. Se nos coloca de jurado en una sociedad cada vez más violenta, donde la necesidad mella los valores.

Al llegar al final de la novela, comprendí que no había mejor forma de llamarla. Verde que me muero es un libro bien estructurado, que se presenta con un lenguaje fresco sin caer en lo superfluo. Recomendado.


 “I want more...yeah”

Wednesday, November 13, 2013

Prerrogativa

"I'm just a girl, in front of a boy, asking to love her"
Notting Hill 

Hace unos meses decidí que iba a minimizar los “Y si” en mi vida. Para lograrlo, a veces debes restarle importancia a las advertencias en el camino…y sí, llorar un poco.
El llanto esta vez fue diferente, casi no hubo lágrimas, es más un dolor de impotencia, porque llegué a montarme en la patineta, pero no me permitieron rodar. Quedé en el mismo punto, con las ganas alimentadas. Ya.
Tengo alquilada la tristeza, volvió un frío en la noche que sólo yo reconozco. Para todos, es una estupidez que sólo yo alimento, otro que se fue, aunque es distinto, porque no quiso ni estar. Pero me felicito a mí misma porque cada año que pasa, duele menos.  Veo la soledad con una cara más amable. Lamentablemente, no puedo ni deseo operarme el busto y modelar mi cuerpo al deseo del hombre de turno. Lamentablemente, tengo una belleza que sólo uno podrá ver, quiero pensar que ese compañero existe, quiero pensar que no se detendrá por mis estrías o la celulitis, o porque tengo más espalda que busto. Cargo un pasado fuera de foco que me agrandó el cuerpo a la par del espíritu, eso es algo que muy pocos comprenden.  No quiero creer que ninguno se atreverá a pasar por alto mi tejido adiposo, quiero pensar lo contrario, y esa persona tendrá el camino abierto como siempre lo he abierto a otros, aunque me sigan rechazando por lo que tengo del cuello para abajo.
Extraño las risas prestadas, lo mucho que veía en común, el soñar despierta con unas posibles carcajadas en una pelea de almohadas. Es más duro extrañar lo que no llegó a Ser. Con mayúsculas, como se escriben las cosas importantes.  No hay rabia, ni mentadas de madre como en los 20´s.  Ya estoy grandecita para andar odiando al mundo porque alguien me miró feo.  Sólo estoy triste, y pasará, como todo pasa.
Mi humanidad engrosada que se resiste al té verde, la acupuntura y la estevia, seguirá caminando para el que no le importe precisamente ello y llegue ese esperado: “Just as you are”

Tengo fe, eso es algo que a una mujer pocas veces le falta.