Monday, November 21, 2011

La afortunada Matilde

Cuando trabajas en una libreria, te das cuenta que es cierto aquello de: "El libro escoge a su lector". Los libros no te eligen en vano. A veces son crueles, y saben por que se abren ante ti.


Hoy cayo en mis manos el libro de la correspondencia entre Pablo Neruda y Matilde Urrutia. Hoy...yo con cierta nostalgia de aquel que no ha llegado, me senti vouyerista al leer algunas cartas que firmo Pablo. El libro tiene reproducciones de las cartas originales, y leer tales palabras apasionadas en su trazo, fue abrumador.

Cartas, parrafos, notas quizas elementales, informativas...Pablo le comunicaba a Matilde sus deseos, preocupaciones, sus suenos y hasta sus malestares de salud, todo con una sencillez y la humildad del que se rinde ante su santo. Su intimidad es lo que conmueve, esa expresion fluida del que esta comodamente desnudo.

Cuando pienso en que Pablo estuvo unido a otras mujeres y sin embargo, sentia tal pasion por Matilde,recuerdo a mis padres. Aun cuando papa tuvo otras mujeres, siempre dijo que mama era el amor de su vida...yo le creeria el dia que lo vi llorar por primera vez mientras el cuerpo de mama se convertia en cenizas. Recuerdo que mama no tenia verguenza con mi padre, ambos se jugaban, se amaban, se reinventaban aun cuando la visita de papa solo duraba minutos y apenas compartian un vaso de jugo. Recuerdo que mama agarraba las sobras de mis cuadernos para dejar notas por si saliamos y papa llegaba antes. Notas sencillas, pero con un toque de picardia. Porque no tiene sentido tener pudor con la persona que se une a ti, esa desnudez es la que asusta, esa vulnerabilidad es lo que me hace suspirar y sonar despierta con que algun dia, quizas, reciba una carta del que no tema mostrarse como es, en piel y sin ella. Mama reia de forma suelta cuando me hacia escribirlas porque, segun ella, yo tenia la letra mas bonita y mejor ortografia...yo me divertia cuando me tocaba escribir "por siempre tuya" "desesperada por verte" "Amandote en silencio" y demas frases que me causaban risa, pero anos despues entenderia....Esas notas quedaban en la mesa del comedor. A veces papa llegaba mientras no estabamos, a veces quedaba la nota fria en la mesa, mama con cierta expresion de desden la arrugaba entre sus manos y la echaba a la basura...

Papa me sigue escribiendo cartas, el no conoce de correos electronicos o mensajes de texto, cada cumpleanos y navidad recibo una hoja escrita con un cheque, su regalo mas repetido. Con todo este background, no podian esperar menos los caballeros que han pasado por mi vida, que yo fuera menos expresiva...lo he sido, sin exito. Supongo que los tiempos han cambiado, ninguno me ha escrito una carta. Nunca he recibido una carta de amor que no sea de mi padre. Ese vacio se vino a mi hoy, que tuve el libro de la correspondencia de Matilde. Leia esas palabras que a mi vista eran tan sensuales, tan vivas en si...esas palabras que tanto conozco y no han conseguido destinatario...

En el fondo de toda mujer, existe el deseo de ser la musa de su hombre. Matilde fue afortunada al saberse la musa de Pablo, me la imagino comportandose como una dama mientras su corazon caia en una especie de arritmia deliciosa, sintiendose realizada. Amada.

Señora mía muy amada, gran padecimiento tuve al escribirte estos mal llamados sonetos y harto me dolieron y costaron, pero la alegría de ofrecértelos es mayor que una pradera. Al proponérmelo bien sabía que al costado de cada uno, por afición electiva y elegancia, los poetas de todo tiempo dispusieron rimas que sonaron como platería, cristal o cañonazo. Yo, con mucha humildad hice estos sonetos de madera, les di el sonido de esta opaca y pura substancia y así deben llegar a tus oidos. Tu y yo caminando por bosques y arenales, por lagos perdidos, por cenicientas latitudes, recogimos fragmentos de palo puro, de maderos sometidos al vaivén del agua y la intemperie. De tales suavizadísimos vestigios construí con hacha, cuchillo, cortaplumas, estas madererías de amor y edifiqué pequeñas casas de catorce tablas para que en ellas vivan tus ojos que adoro y canto. Así establecidas mis razones de amor te entrego esta centuria: sonetos de madera que sólo se levantaron porque tú les diste la vida.

Octubre de 1959


Llueve afuera. Todo el camino a casa estuve pensando que le escribiria Pablo a Matilde...quizas le escribiria que tiene ansias de estar con ella, que la noche es fria y solo ve gotas de lluvia en la ventana sin el menor significado, porque ella no esta alli...

Y tu Matilde, que le contestarias a Pablo? ...quizas le contestarias que lo esperas con devocion, que le pides a la luna que le de su beso de buenas noches mientras llegue a tu lado y puedas darselo tu...No, esas no son palabras tuyas...son mis palabras, en las cartas que escribo y borro, esas palabras que me golpean adentro y debo dejar salir, sin que nadie las vea...porque no hay un Pablo que las reciba. Mis cartas caen en el abismo sin fondo de la ausencia.


Te envidio Matilde Urrutia...no sabes como te envidio.

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